Querido diario,
llevo bastante tiempo sentada, intentando calmarme. Noto mis latidos por todo el cuerpo, siento la sangre llegar hasta mi cabeza y la persigo hasta mis pies. Nyneve me ha traído una infusión de algunas hierbas relajantes, pero de momento no veo el efecto.
Hoy Dhuoda me ha preparado una emboscada.
Yo estaba fuera de casa, cuando de repente ha llegado una señora gritando, sabía que yo era Leola. Me hablaba desesperada y satisfecha por haberme encontrado. ¡¡¡Me ha dicho que Jacques estaba aquí!!! Dios... ¡JACQUES! Después de todas mis experiencias, después de convertirme en un guerrero, de dejar mis ropas de mujer para sobrevivir le olvidé. Y él en cambio me recordó día tras día, supongo que me buscó durante un tiempo y finalmente dio conmigo.
Me he emocionado, no podía respirar, estaba asustada pero tan feliz... por un momento he sentido ese amor tan puro que sentí con él cuando tenía quince años.
Me he montado en Fuego y he ayudado a subir a la señora para ir hasta el molino de fuera la ciudad, que es donde me estaba esperando mi Jacques después de tantos años.
Pero de repente he empezado a sospechar. Si ésta mujer nunca había estado aquí, ¿cómo sabía que eso era un molino?
Luego ya ha sido demasiado tarde.
Ha saltado del caballo y ha huido, ha sido entonces cuando un montón de guerreros se han lanzado sobre mí. Jacques no estaba allí, todo es una trampa de la Dama Negra. Estoy segura.
Me han tirado del caballo y he intentado luchar, pero me han herido. Ya me he visto perdida; escapé de una emboscada pero escapar de dos ya es tener demasiada suerte.
Gracias a Dios la he vuelto a tener. Alguien me ha cogido y me ha llevado de nuevo hasta el pueblo. Se llama León. Es muy callado, no habla demasiado y ahora vive con Nyneve y conmigo. Es herrero, dice, y tiene una jaula muy extraña que se sacude.
Sinceramente, estoy un poco enfadada, pues yo no quiero más hombres en mi vida. Gastón ya me destrozó y él no me da demasiada confianza.
La bebida de Nyneve ya está empezando a hacerme efecto... vale más que deje de escribir y recupere las fuerzas.
llevo bastante tiempo sentada, intentando calmarme. Noto mis latidos por todo el cuerpo, siento la sangre llegar hasta mi cabeza y la persigo hasta mis pies. Nyneve me ha traído una infusión de algunas hierbas relajantes, pero de momento no veo el efecto.
Hoy Dhuoda me ha preparado una emboscada.
Yo estaba fuera de casa, cuando de repente ha llegado una señora gritando, sabía que yo era Leola. Me hablaba desesperada y satisfecha por haberme encontrado. ¡¡¡Me ha dicho que Jacques estaba aquí!!! Dios... ¡JACQUES! Después de todas mis experiencias, después de convertirme en un guerrero, de dejar mis ropas de mujer para sobrevivir le olvidé. Y él en cambio me recordó día tras día, supongo que me buscó durante un tiempo y finalmente dio conmigo.
Me he emocionado, no podía respirar, estaba asustada pero tan feliz... por un momento he sentido ese amor tan puro que sentí con él cuando tenía quince años.
Me he montado en Fuego y he ayudado a subir a la señora para ir hasta el molino de fuera la ciudad, que es donde me estaba esperando mi Jacques después de tantos años.
Pero de repente he empezado a sospechar. Si ésta mujer nunca había estado aquí, ¿cómo sabía que eso era un molino?
Luego ya ha sido demasiado tarde.
Ha saltado del caballo y ha huido, ha sido entonces cuando un montón de guerreros se han lanzado sobre mí. Jacques no estaba allí, todo es una trampa de la Dama Negra. Estoy segura.
Me han tirado del caballo y he intentado luchar, pero me han herido. Ya me he visto perdida; escapé de una emboscada pero escapar de dos ya es tener demasiada suerte.
Gracias a Dios la he vuelto a tener. Alguien me ha cogido y me ha llevado de nuevo hasta el pueblo. Se llama León. Es muy callado, no habla demasiado y ahora vive con Nyneve y conmigo. Es herrero, dice, y tiene una jaula muy extraña que se sacude.
Sinceramente, estoy un poco enfadada, pues yo no quiero más hombres en mi vida. Gastón ya me destrozó y él no me da demasiada confianza.
La bebida de Nyneve ya está empezando a hacerme efecto... vale más que deje de escribir y recupere las fuerzas.
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