(En la escena están muchas personas, entre ellas DHUODA, LEOLA, NYNEVE, SIR WOLF, MORAND y BRODEL. Están celebrando el banquete de despedida. De repente llegan dos nuevos personajes: un CRIADO y CLARA DE HERRING, dama de la Reina Leonor.)
CRIADO: ¡Mi Señora! ¡Acaba de llegar a Beauville una emisaria de la reina Leonor! ¡Su Majestad se ha enterado de que vos estabais en la ciudad y os envía sus saludos y un hermoso presente!
DHUODA: (vacilando) ¿Y cómo sabéis que es hermoso, si ni siquiera lo habéis visto?
CRIADO: (en tono dudoso e inseguro) ¡Mi Dama...! ¡No sé...! ¡Yo espero...! ¡Yo supongo...! ¡Es un regalo de la Reina!
CLARA DE HERRING: Es hermoso, mi Señora, os lo aseguro.
(CLARA DE HERRING está acompañada de dos criados que llevan con dos varas un arcón de madera estofada en oro, lo dejan en el suelo delante de DHUODA)
CLARA DE HERRING: (mientras hace una reverencia) Duquesa, soy Clara de Herring, dama de la Reina. Su Majestad os manda saludos y este pequeño obsequio en muestra de su afecto. (Levanta la tapa de la caja, es una capa de terciopelo bordada en plata)
DHUODA: ¡Qué bello! (Se inclina para coger la capa)
NYNEVE: (se inclina para detener a DHUODA) ¡Esperad! ¡No la toquéis!
(DHUODA la mira extrañada, esperando una justificación)
NYNEVE: Fijaos en el interior del arcón... Está revestido de plomo. ¿No os resulta extraño? Pedidle a la enviada que se pruebe la capa.
CLARA DE HERRING: (tartamudea, nerviosa) ¡Duquesa! Yo... Yo no osaría jamás hacer tal cosa... Es vuestro presente... Yo no soy digna de una prenda así...
DHUODA: (con una expresión seria) Poneos la capa.
CLARA DE HERRING: Mi Señora, no debo... Y si os la mancho, y si... La Reina me mataría, lo sé.
DHUODA: (mirando fijamente a los ojos a CLARA DE HERRING) Poneos la capa o seré yo misma quien os mate. Y os aseguro que hablo en serio.
CLARA DE HERRING: Pero...
DHUODA: ¡¡¡HACEDLO!!!
(CLARA DE HERRING se inclina sobre el cofre y saca la capa y se la pone sobre los hombros).
CLARA DE HERRING: ¿Veis, Señora? (temblando) Sin duda os quedará mucho mejor a vos...
NYNEVE: ¡Espera! No tan deprisa... Sigue con ella puesta un poco más.
(CLARA DE HERRING respira agitadamente, jadea y aguanta el llanto, abre los ojos y en su rostro hay una expresión de terror. Cae de rodillas y grita. Sus ojos están en blanco y le sale espuma por la boca. Pronto, de sus ojos, su boca, su nariz, de sus oídos sale sangre. Arquea la espalda y grita por última vez. Muere.)
SIR WOLF: (detiene a un criado que quería escapar) ¡Quiero ahí, rufián!
(DHUODA detiene a Leola para que no mate al criado)
DHUODA: (al criado) Confiesa y seré generosa contigo. ¿Quién os ha enviado?
CRIADO: (temblando) Ha sido vuestro hermanastro, Duquesa. Ahora ya no importa que se sepa...
DHUODA: ¡Mientes!
CRIADO: ¿Por qué habría de hacerlo? Mirad, éste es el sello que el Conde nos ha dado... Lo reconoceréis, puesto que ha sido el vuestro... (el criado cae de rodillas y se le rompe la voz) Sed clemente, Señora...
(DHUODA con un movimiento ágil agita la espada y le corta el cuello al hombre. Está asustada, intenta limpiarse las manos con la falda y se la mancha de sangre. Con la daga corta el tejido manchado.)
LEOLA: Mi Señora...
(NYNEVE se acerca a DHUODA y le quita la daga de las manos)
LEOLA: (susurra) Tranquila, mi Duquesa. Todo está bien. Tranquila, Dhuoda. Yo voy a cuidar de ti.
DHUODA: Manebón... Sasegual... Ben mede cada mí...
(DHUODA se desmaya en los brazos de LEOLA).
20091220
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